Un entrenador de fútbol les dice a los chabales:
¡Chutad a gol, chutad a gol!
Y gol murió de sobredosis.
Un niño y su padre están mirando atletismo por la tele y el hijo le pregunta:
¿Por qué corren estos hombres, papá?
Porque al primero le dan un premio, le responde el padre.
Y el niño dice:
¿Y los demás por qué corren?
Durante un partido, un futbolista sufre un fuerte golpe y se le sale la clavícula. Se va inmediatamente al médico.
Vamos a ver, ¿qué le ocurre?
Mire doctor, tengo un hueso fuera.
Hombre, pues hágale pasar.
Llega el hijo después de jugar un partido de fútbol a su casa y le dice a su padre:
Papá, me jugué el mejor partido de mi vida, hice 3 goles.
Y le pregunta el papá:
Y mijo, ¿a cuánto quedaron?
¡Perdimos 2-1!
Erase una vez dos muchachos a los que les gustaba mucho jugar baseball, entonces una tarde hablando, se preguntaban si en el cielo existiría un equipo de baseball y se hicieron una promesa:
"El primero de nosotros que muera, va a regresar a la tierra para decir si existe o no un equipo de baseball en el cielo".
Dos años después, uno de ellos muere y regresa a la tierra como había prometido y le dice a su amigo:
Tengo una noticia buena y una mala.
Y el amigo dice:
¿Cuál es la buena?
A lo que el otro le contesta:
Sí, hay un equipo de baseball en el cielo.
Y entonces, ¿Cuál es la mala?
A lo que el muerto le contestó:
¡Que tú eres el pitcher la próxima semana!
Habia una vez un jugador tan malo, pero tan malo, que cuando metió un gol, en la repetición lo falló.
¿Dónde cuelga su ropa Superman?
En superchero.
¿Cómo sacas a Superman del agua?
Pues oxidado ya que es el hombre de acero.
¿Qué se echa Superman para ir a una fiesta?
Su perfume.
Estaba un señor en una cantina tomando muy feliz cuando en eso se le acerca un ebrio y le dice balbuceando:
Le apuesto 100 pesos a que puedo golpearme la cabeza con una cerveza de vidrio sin que me pase nada.
El hombre intrigado aceptó la apuesta y se sorprendió al ver al ebrio cumplir la apuesta sin siquiera hacer algún gesto de dolor. Luego le dijo el ebrio otra vez:
Le apuesto 200 pesos a que puedo saltar por la ventana sin que me pase nada.
El señor aceptó y vio al hombre saltar por la ventana y regresar intacto a la barra de la cantina. El hombre pagó las apuestas y se disponía a seguir apostando con el ebrio cuando el cantinero los interrumpió y le dijo al señor:
Ya no le hagas caso a superman, ¡Siempre que se pone borracho y se le acaba el dinero le da por apostar!
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